1) Facturar vs. ganar: el error base
Facturar es vender. Ganar es lo que queda después de costos, operación, impuestos y tu propio sueldo. Si creces sin entender esto, puedes aumentar ventas y a la vez destruir tu rentabilidad.
2) Los números mínimos que debes tener claros
- Ingresos reales del mes (cobrado, no “prometido”).
- Costos directos (lo que cuesta vender/entregar).
- Gastos fijos (operación mensual).
- Utilidad neta (lo que queda después de todo).
- Flujo (si entra a tiempo para pagar).
3) Cómo calcular tu utilidad real sin complicarte
- Suma ingresos cobrados del mes.
- Resta costos directos.
- Resta gastos fijos.
- Resta impuestos provisionados.
- Resta tu propio sueldo.
💡 Si no puedes completar alguno de esos puntos con números reales, entonces tu primer problema no es vender: es falta de control.
4) Precio correcto: margen y punto de equilibrio
Tu precio no se define por “lo que cobra la competencia”. Se define por tus costos, tu margen objetivo y tu capacidad operativa.
Regla simple
Si no sabes tu margen por producto/servicio, estás apostando tu negocio a ciegas.
5) Control semanal: 30 minutos que cambian tu negocio
Una vez por semana revisa: ventas, costos, gastos, flujo y pendientes críticos. Ese hábito evita que el SAT o la operación te exploten de sorpresa.
6) Fugas típicas: dónde se va el dinero
- Precios bajos “para vender más”.
- Costos hormiga y compras sin control.
- Falta de procesos: errores repetidos.
- Impuestos improvisados a fin de mes.
- Dependencia total del dueño.
7) Qué hacer después: plan simple por etapas
Ordenar no es “hacer todo”. Es priorizar: control financiero primero, luego precio y costos, luego procesos, luego crecimiento.
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